Y un día pensé ir más allá de un poema. Contar una historia imaginar, soñar. Y después de una imagen que se clavo en mi retina mientras descansaba sentada en medio de la Plaza del Obradoiro, me dije;¿ por qué no ? Y volvimos a casa y un día, otro día cualquiera, me senté delante del ordenador y me dejé llevar porque todo estaba ahí, al final del Camino.
Estaban nuestros protagonistas sentados, Ezequiel e Ismael y con ellos D.Anselmo el diacono que les preguntaba
-Ha acabado nuestro camino o realmente empieza ahora y aquí??
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